- La actuación ha creado un cauce naturalizado de unos 126 metros que permite salvar el azud del antiguo molino y recuperar la continuidad ecológica del río
- Los trabajos han incluido la recuperación de vegetación de ribera y la creación de hábitats para refugio de distintas especies
La Agencia Vasca del Agua-URA —adscrita al Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno Vasco— ha concluido en Armiñón una actuación de restauración ambiental del río Zadorra destinada a mejorar la continuidad ecológica del cauce y recuperar la funcionalidad natural del ecosistema fluvial en el entorno del azud del antiguo molino.
“Hay actuaciones que, sin ser grandes obras, tienen un gran valor ambiental. En Armiñón no estamos construyendo simplemente un paso para peces. Estamos corrigiendo una alteración histórica del río, recuperando su continuidad y creando nuevos espacios para la vegetación y la fauna. En definitiva, estamos ayudando a que este tramo del Zadorra funcione de una forma más natural” ha declarado Asier López Etxebarria, director general de la Agencia Vasca del Agua-URA.
El proyecto parte de una realidad frecuente en muchos de nuestros ríos: la existencia de obstáculos y transformaciones históricas que han modificado su morfología y dificultan el desplazamiento de la fauna acuática. En este caso, el azud existente en el Zadorra, construido para derivar agua hacia el canal de un molino, constituye una alteración de la continuidad del corredor acuático y dificulta el movimiento de los peces.
Se ha optado por compatibilizar la conservación del azud con una mejora sustancial de la conectividad del río. Para ello se ha ejecutado por su margen izquierda un cauce naturalizado alternativo, de aproximadamente 126 metros de longitud, que salva el desnivel del azud, mediante un recorrido de características próximas a las de un pequeño curso fluvial.
El nuevo paso tiene un trazado ligeramente meandriforme (de trazado sinuoso), un lecho de gravas y márgenes revegetadas, y recrea unas condiciones hidráulicas adecuadas para el desplazamiento de los peces. El diseño toma como especie piscícola de referencia la madrilla y establece velocidades compatibles con su capacidad natatoria.
El nuevo cauce discurre por la margen izquierda y deja entre este y el Zadorra una pequeña isla. Así, además de salvar el obstáculo que representa el azud, se genera un hábitat adecuado para el refugio y descanso de especies.
Presiones hidromorfológicas
La actuación aborda así una de las presiones que condicionan el estado ecológico de los ríos: las alteraciones hidromorfológicas, es decir, aquellas transformaciones que afectan a la forma, continuidad y funcionamiento físico del sistema fluvial. Restaurar un río significa también actuar sobre esas transformaciones. Recuperar la continuidad longitudinal, favorecer unas riberas más naturales o aumentar la variedad de ambientes disponibles contribuye a que el ecosistema disponga de mejores condiciones para albergar flora y fauna.
La intervención de Armiñón tiene una dimensión ambiental que va más allá de facilitar el desplazamiento de la fauna piscícola. Se ha recuperado la vegetación de ribera mediante especies propias del entorno fluvial: se han estaquillado distintas especies de sauces y se han plantado árboles y arbustos como chopo negro, sauce blanco, fresno, endrino, majuelo, cornejo o saúco, entre otras especies; tratando de aproximar la distribución de las plantaciones a las formaciones naturales de ribera.
Además, se han creado hábitats vinculados a la presencia de madera muerta, un elemento que puede resultar escaso en bosques de ribera próximos a zonas antropizadas. Para ello se han reutilizado troncos procedentes de la propia chopera mediante la instalación de diez troncos muertos en pie, concebidos para favorecer hábitats utilizados por invertebrados, pícidos (aves que anidan en cavidades) y quirópteros (comúnmente murciélagos).
ZEC Río Zadorra. Enclave de especial valor ambiental.
La actuación se ha desarrollado en la Zona de Espacial Conservación-ZEC Río Zadorra de la red Natura 2000, un espacio en el que el ecosistema fluvial, los hábitats acuáticos y el bosque de ribera constituyen elementos clave de conservación; y que acoge especies de interés como el visón europeo, la nutria, el blenio de río y distintas especies de la comunidad piscícola y de la avifauna fluvial.

